La creencia heredada de la maternidad como sacrificio

“Decidí que el deber de una madre es ser un ejemplo, no una mártir. Dejé de ser una madre que agoniza en nombre de su descendencia y me convertí en una madre responsable: una que enseña a los seres que trae al mundo a vivir plenamente”

Untamed. Glennon Doyle

Desde el momento en que nacemos, estamos condicionados a mantener ciertas creencias, algunas son heredadas de nuestras madres y se arraigan en nosotros a lo largo de nuestra vida…una de ellas es que las madres estamos destinadas a sacrificar todo lo que somos por nuestros hijos, no necesitamos nada más que nuestra familia y somos unas superheroínas capaces de cuidar a los nuestros sin apoyo, descansos y obvio sin culpa. (¡ayñ!)

La afirmación de que la maternidad es sinónimo de sacrificio es muy cruel…viene acompañada de la expectativa de que una mujer deba de sacrificar su tiempo, sus ambiciones, su cuerpo y sentido de identidad para vivir exclusivamente para sus hijos, darlo todo, compartir su cama, su comida, su hora de ir al baño…todo con una sonrisa para ser una buena madre, y si no lo hace, obviamente no ama suficiente a sus hijos.

¡Pff!

Es tan fácil caer en esa mentalidad de mamá mártir (“Hola síndrome mamá abnegada estilo de Sara García”) …pero es agotador. La crianza de los hijos como sacrificio, puede venir acompañada de muchísima gratitud y admiración, pero no deja de enmarcar el trabajo de la crianza como autosacrificio, en lugar de lo que es: Una elección.  Decidimos tener hijos, fuimos conscientes del peso emocional, físico (y financiero) y decidimos dejar atrás (o en pausa) algunas cosas para poder maternar. Esa elección fue nuestra,  PERO, ¿de ahí a que sea sinónimo maternidad y sacrificio?, ¿están conectados, coexistiendo? ¿Si no te sacrificas de alguna manera , te convierte eso en una mala madre?

Va de nuevo: La maternidad no es un sacrificio, sino una elección…a nivel personal sabemos que somos nosotros (padre y madre en corresponsabilidad) quienes debemos proteger, amar y ayudar a forjar pequeños humanos, pero sin olvidar quienes somos, seguir trabajando por nuestras metas individuales y procurando bienestar para nosotros mismos.

Dejemos de glorificar a la mamá mártir y abnegada o a referirnos a la maternidad como un sacrificio.

Me niego a que mis hijos crezcan y digan que mamá siempre fue la última en comer, nunca compró nada para ella y sacrificó todo lo que le gustaba por ellos. Quiero que ellos sepan que la maternidad no es sacrificio y que se sientan orgullosos porque los elegió, cuidó y amó…cuidándose y amándose a ella misma

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